¿A quién no le gusta Denzel Washington?

¿A quién no le gusta Denzel Washington?

Autor: Omar Lavalle.

Sin duda poca gente podría decir “No me gusta como actúa Denzel”. Puedo aseverar que el actor, es de los favoritos del público, y además, es de los que nos hace sentir diversas emociones cuando nos postramos frente al televisor.

Si necesitas un abogado metodista, que te defienda con todo conocimiento de ley, puedes recurrir a Roman J. Israel, Esq. Un profesionista que enfrenta constantemente el mundo difícil de la abogacía, debido a su manera de ver el mundo y su carrera. También si necesitas quien te defienda porque te han ultrajado y han sido racistas contigo, el abogado Joseph Miller presta sus servicios e inclusive graba comerciales en la película “Philadelphia”.

Ambos personajes de Denzel Washington son altamente memorables. Ambos son abogados, con diferentes características y muy distantes de poder ejercer la misma línea de trabajo. Pero no solo Denzel Washington ha sido abogado, también fue gangster.

Fueron dos ocasiones en las que Denzel Washington cambió las leyes civiles y penales y tomó las armas y la droga. En la película “Día de entrenamiento”( en la que ganó el premio Oscar al mejor actor)  interpretó a un policía corrupto cuyo nombre es Alonzo Harris, un hombre que ha pesar de tener el reconocimiento de sus compañeros, utiliza su influencia para obtener privilegios y actuar por “debajo del agua”, para conseguir dinero de forma ilícita. 

Fue en el largometraje “Gangster Americano” en el que interpretó a Frank Lucas, un ex jefe de la mafia en Harlem ( barrio de Manhattan en la ciudad de Nueva York) que traficaba heroína y llegó a ser uno de los mafiosos más importantes de su época. 

Washington ha prestado su rostro para elaborar numerosos personajes que rememoran a personas famosas como: Malcom X (activista estadounidense), Rubin Carter ( boxeador apodado “El Huracán”), Melvin B. Tolson ( poeta y profesor) y por supuesto Frank Lucas.

El multifacético Denzel Washington ha emulado muy bien la oratoria como muchos de sus personajes. En un discurso dirigido a graduados de la Universidad Dillard, el mensaje del actor fue claro y poderoso: “Pon a Dios primero”. Con una entonación motivadora y una fortaleza en su manera de expresarse, invita a colocar ante todo hecho, actividad o pensamiento, la imagen de Dios como referencia en nuestra vida. En ese momento todos los estudiantes, maestros e invitados lo ovacionaron de manera portentosa.

Continuando el discurso, Denzel Washington mencionó una anécdota que fue un parteaguas en su vida. Expulsado de la universidad, sin un destino claro y con la idea de unirse al ejército, fue al salón de belleza de su madre. Un 27 de marzo de 1975, en el salón de belleza, una mujer lo observó y le dijo que tenía una profecía : “Muchacho tu viajaras por el mundo y hablaras con millones de personas”. La profecía se cumplió. Aunque el éxito llegó y lo empapó, Denzel apela a que la humildad es lo que lo mantiene sereno y tranquilo en un mundo tan ajetreado como el artístico.

También en su discurso, Denzel afirma dos cosas importantes: “fallar en grande” y “pensar fuera de la caja”. Sin duda una manera difícil y retadora de ver la vida. El tercer punto que manifiesta de manera muy elocuente es “tener sueños pero con objetivos”. Sin objetivos los sueños solo cansan la mente y no permiten avanzar. Hay que aterrizar lo que buscamos y queremos obtener en nuestra vida.

Denzel es coherente con su discurso. Tan coherente que el fallecido actor Chadwick Boseman aseveró: “No habría Pantera Negra sin Denzel Washington”. ¿La razón? Denzel Washington pagó un programa en el que Boseman pudo estudiar en la escuela de actuación en la Universidad de Oxford durante un verano.

Si una película representa para mí este discurso, este pensamiento y esta manera de vivir es “El vuelo”, en la que el personaje principal William “Whip” Whitaker, consigue salvar de un fatal accidente, a los pasajeros de un vuelo que se dirigía a la ciudad de Atlanta debido a una falla en la cola del avión. El personaje ejecuta una maniobra que simplemente era casi imposible de realizar, poniéndole el adjetivo de “milagro”.

El capitán Whitaker era drogadicto y alcohólico. Su vida se tornaba en mentiras y sin ningún equilibrio. A pesar de tantos errores y de poder salir airoso del juicio en su contra, acepta la verdad y termina en la cárcel. El resultado es un crecimiento personal que te hace querer y admirar al personaje. Como dice Washington en su discurso: “Fallar en grande”. El capitán falló y creció.

Si yo fuera actor uno de mis mentores sería Denzel Washington. Un tipo sencillo y carismático, que aparte de todo es un grandísimo actor. En serio, ¿A quién no le gusta Denzel Washington?

 

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