Antes de Messi y Cristiano… Kaká

Antes de Messi y Cristiano… Kaká

Autor: Omar Lavalle.

Ricardo nació en un entorno diferente a la gran mayoría de sus compañeros en la selección brasileña. Su padre había provisto a la familia de una situación económica cómoda y no existía la necesidad de salir adelante desde abajo.

“Kaká”, como su hermano pequeño le decía, ya que no podía pronunciar correctamente su nombre, descubrió a temprana edad, que el balón y sus pies se entendían bien, cuando un profesor le dijo a su madre que su hijo tenía un don especial. El maestro no falló  en esa premonición.

Kaká decidió que lo conveniente era cambiar los libros y los lápices por el balón a los 15 años y fue en el año 2001 que hizo su debut profesional con el São Paulo. Fue en el Torneo Río- São Paulo. Con solo 18 años le dió la victoria a su equipo con dos goles, sellando de esa manera el inicio de una carrera prometedora.

El Milán compró a Ricardo en el año 2003. Ancelotti no creía que aquel chico alto con gafas y cara de “ predicador religioso”, movería el campo de juego a su antojo. Milán representó en todo sentido la consagración  de Kaká como futbolista. Ganó  en su primer año con los” rossoneri” la Serie A  de la liga italiana.

A pesar de perder en el año 2005 la final de la Champions League en Estambul contra Liverpool ( mítica final por cómo se desarrolló el partido). El  equipo se repuso y dos años más tarde, vestidos de blanco, como si aquel uniforme fuera una noción de lo que pasaría en su carrera, levantaron la séptima “orejona” para el Milán, nuevamente contra Liverpool. Un Milán donde Dida, Pirlo, Gattuso, Seedorf, Inzaghi, Nesta y Maldini, se imponían como uno de los mejores XI de la historia del fútbol. Un equipo sólido en cada línea y con jugadores de un estilo y calidad inigualables.

Individualmente, el año 2007 culminó premiando la grandeza de Kaká, y antes de la era “Messi – Cristiano”, fue nombrado mejor jugador del mundo recibiendo el Balón de Oro.

 En el año 2009 junto con Cristiano Ronaldo llega al Real Madrid. Su paso por el conjunto español fue intermitente debido a las constantes lesiones. Aunado a sus problemas físicos, la relación con José Mourinho, que era en ese entonces entrenador del  Madrid  no fue del todo buena.

Sin embargo en la temporada 2010-2011 logró ganar la Copa del Rey y para la temporada 2011–2012 la Liga con récord de 100 puntos.

Regresó a Milán en el año 2013 y para el 2014 cedido por el Orlando City de la MLS, jugó en el São Paulo, club que lo viera nacer.

Kaká efectivamente mantuvo un nivel futbolístico en el que se le comparaba con Cristiano y Messi. Antes de ellos dos,  Kaká era referente en el balompié mundial y un ejemplo de vida para jóvenes que querían y quieren convertirse en futbolistas.

El ex jugador brasileño es un ferviente seguidor de Jesús y practicante de la religión cristiana. Un accidente mientras saltaba a una alberca le quebró una vértebra. Los médicos aseguraron que Kaká había tenido suerte. Que las probabilidades de salir airoso de aquel golpe eran escasas. Ricardo afirmó que había sido Dios que en todo momento lo cuidó y propagó ese pensamiento en su vida futbolística.

En el año 2005 se casó con su novia Caroline Celico, llegando al altar con una promesa de castidad que resulta difícil de  creer para un futbolista y un hombre de sus características. Pero Ricardo se mantuvo firme en dicha decisión. Afirmó en una entrevista para la revista Vanity Fair que fue difícil. Tentaciones nunca dejaron de haber, pero creía fervientemente en que esperar el matrimonio para unirse a su esposa en totalidad era lo indicado.

Cuando ganó la Champions en el año 2007, Kaká, arrodillado, comenzó a rezar por el triunfo con una camiseta que decía “ I Belong to Jesus” ( yo pertenezco a Jesús). Una muestra de la fe que emana desde joven y que con naturalidad la expresa a todo mundo.

Sin escándalos extra deportivos, amante de la lectura, teatro, cine y arte,  Kaká fue un jugador que se mantuvo lejos de la fiesta y otras distractores que cualquier futbolista podía tener. Un jugador profesional de principio a fin y un ganador en todo sentido, que cuando tocaba perder, sabía perder con honor.

Nunca sabremos qué hubiera sido del mundo del fútbol sin Kaká. Si ese accidente no lo hubiera dejado deleitar las pupilas de los espectadores y aficionados, con su toque de balón y estilo de juego en cada uno de los partidos que protagonizó. Ciertamente la fe y la humildad de Kaká lo convirtieron en un grande del fútbol.

 

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