Campeón de nueve.

Campeón de nueve.

Autor: Omar Lavalle.

Se rompieron maleficios. Se terminó una racha de infortunios, de vicisitudes y de una suerte paupérrima.

Cruz Azul es campeón. Campeón con mérito y con credenciales que no hacen dudar a nadie. “Cabecita” Rodríguez ha sido protagonista de este “nuevo” Cruz Azul. Y cuando imponemos el adjetivo “nuevo” es porque ya no parece aquel equipo ratonero, perdedor y falto de personalidad. El Cruz Azul que ha hecho historia es: dinámico, tiene carácter, posee un planteamiento eficiente y sobre todo, es ganador.

Han sido once finales perdidas por Cruz Azul en su historia. Once veces con el mote de subcampeón.

Desde su fundación en 1927, en Ciudad Cooperativa Cruz Azul (antes Jasso) en el estado de Hidalgo, el club ha demostrado que se creó para cosas grandes. El cronista Ángel Fernández le apodó “La Máquina”, debido a su estilo rápido de juego en los años 70s.

Con Raúl Cárdenas se llevaron cinco campeonatos a la Noria. “Nacho” Trelles logró un bicampeonato en 1979-1980. Después Luis Fernando Tena lograría la octava contra León, con polémica y la incertidumbre que rodeaba la credibilidad de Comizzo, el portero de la “Fiera”.

Han pasado años y con ello derrotas. Comentarios lapidantes y burlas que el aficionado tuvo que tragar fingiendo una gesticulación positiva. 24 años de agachar la cabeza y desde 1997, los jugadores tuvieron que aceptar el segundo puesto contra  Monterrey, América, Santos, Pachuca y Toluca.

Las aves de mal agüero volaron sobre Cruz Azul en aquella final contra el América en el 2013. Nunca se olvidará el cabezazo de Moisés Muñoz y la amargura que provocó por haber tenido tan cerca la victoria. Y si regresamos a juegos contra América, la final del 2018, volvió a matar sueños y anhelos. Resultó aún peor por la mediocridad del esquema que presentó Caixinha.

El balón que rebotó en la espalda de Yosgart Gutiérrez en la final contra Toluca, propiciando un gol que pudo salvar a Cruz Azul en tanda de penales y la remontada de Monterrey en la final del apertura 2009, quedan en el olvido. Quedan como leyendas que los abuelos no quieren contar, porque recordar es volver a vivir.

Comienza una era diferente. La principal característica es el cambio de mentalidad. Los jugadores saben lo que es ganar y se respira una atmósfera de confianza. Cruz Azul juega bien, tiene jugadores fuertes y con mucho futbol, pero quien imprimió la personalidad e inyectó el ADN fue Juan Reynoso. El peruano que llegó a México por el Prof. Meza y que es campeón como jugador y director técnico. Lograron quedar como primer lugar, siendo la mejor ofensiva y defensiva, gracias al trabajo de Reynoso y la antesala de lo realizado por Siboldi.

Reynoso logró cortar una racha tan importante, que se habló de ello en periódicos franceses. Inclusive el Chelsea felicitó a la “Máquina” por redes sociales. Ha causado tanta euforia este campeonato y es normal por el morbo que ocasiona ver a Cruz Azul disputar una final.

Reynoso ya había cortado rachas como la de 78 años del Coronel Bolognesi sin ganar un campeonato en Perú, y 34 años sin victoria del Melgar también en el país Inca.

Muchas dudas rodeaban a Cruz Azul para poder ganar una final tan pronto. La salida de “Billy” Álvarez fue un golpe que ayudó al equipo. Después de abandonar al club, y ahora estar prófugo de la justicia, Cruz Azul se convierte en campeón. ¿Coincidencia? Definitivamente no es. El equipo desde hace tiempo venía arrastrando los manejos cancerígenos, de una directiva que solo buscaba ampliar el aspecto financiero.

Se tiene otra perspectiva del club. Se le mira diferente. Las burlas deben cesar y el único pensamiento a proyectar es ganar la décima. Ya no sé va a justificar un subcampeonato. Ya no sé va aceptar el término “cruzazuleada”, palabra acuñada por los partidos perdidos y los campeonatos engalanados con la medalla de plata.

Cruz Azul es grande. Los fantasmas se esfumaron. Se encerraron para no aparecer de nuevo. Los sentimientos hacia el club de “Chaco” Giménez, “Ojitos” Meza, “Chelito” Delgado, Carlos Hermosillo, Miguel Marín, Gerardo Torrado, “Conejo” Pérez,  por supuesto Don “Nacho” Trelles, entre muchas otras figuras del Cruz Azul, sustituyeron ese aire de incredulidad y derrota que cubría al equipo.

Para los aficionados, no queda más que externar la felicitación. Retomaron la confianza  y ahora Cruz Azul tiene la número nueve en la Noria. A soñar por la décima.

 

 

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