El realismo de Julio Verne.

El realismo de Julio Verne.

 

Autor: Omar Lavalle.

Tengo a la mano “La vuelta al mundo en ochenta días”, recuerdo que lo leí en mi primer año de preparatoria pero no pude concluirlo. Lo retomé hace aproximadamente un año y pude constatar la magnificencia de sus líneas y el carisma de sus personajes.

Julio Verne dista mucho de ser como muchos de sus personajes; hombres aventureros, con un carácter inefable, un heroísmo nato y sin miedo a las vicisitudes que pudieran atravesarse en su camino. Verne era más bien, un hombre conservador que no soportaba los cambios de rutina. Intentó seguir con la tradición familiar y marchó de su natal Nantes hacia París, buscando obtener un título de abogado. Verne no pudo seguir con los estudios y decidió dedicarse a la música sin éxito alguno.

A los 35 años de edad, Julio Verne construye su camino en la literatura. Comenzaba muy temprano a escribir (de madrugada) y al terminar de comer, salía a la biblioteca o a dar un paseo. La figura de Pierre-Jules Hetzel entra a la vida de Verne, ambos le dan forma a la serie de “Viajes Extraordinarios”. Hetzel se convierte en su editor, otorgándole un toque diferente a los libros con ilustraciones que enmarcaban de forma más concreta las ideas y personajes de Verne.

Verne tenía una posición social de respeto, sin embargo, su situación económica no era proporcional a la fama que consolidó como escritor. El éxito financiero lo obtuvo por medio de las representaciones teatrales de sus libros, sobre todo por la novela “Miguel Strogoff”. Con el dinero de las regalías compró tres barcos, todos con el nombre Saint Michel. Fue con el Saint Michel III, que realizó diversos viajes por el mar. Llegó a conocer Vigo, Lisboa, Irlanda, Escocía entre otras ciudades y países.

Al tocar tierra, quedé vivamente impresionado, mientras que Ned Land por su parte golpeaba el suelo con el pie, cual si de él quisiera tomar posesión. No hacía, sin embargo, más que dos meses que éramos, según expresión del Capitán Nemo, los pasajeros del Nautilus; es decir, en realidad sus prisioneros”. Así comienza el capítulo XXI llamado “Algunos días en la tierra” del libro “Veinte mil leguas de viaje submarino”. Verne exploró un tema poco conocido en el siglo XIX; los viajes por debajo del agua a través de vehículos como el submarino.

Los primeros intentos por navegar en las profundidades del océanos datan del siglo XVI. Verne tomó el concepto y le dio una personalidad única. El Nautilus, es el submarino más famoso del mundo literario y su líder, el Capitán Nemo, forma parte de dicha fama. Aunado al uso del submarino, en esta historia, Verne escribe sobre los cascos y trajes de buceo, sistemas de calefacción y la utilización de luces para observar en la oscuridad dentro del inmenso mar.

En la novela “De la Tierra a la Luna” Verne nos sumerge en la temática de la exploración espacial. Con “Viaje al centro de la Tierra”, muestra una aproximación a las aventuras que los mineros realizan para excavar y encontrar piedras preciosas. “Viaje alrededor de la Luna” toca de manera fantasiosa, por el tiempo y la época, la búsqueda incesante del hombre por explorar el espacio. Todo este conjunto de historias y artefactos que en ese momento parecían irreales hoy son palpables.

Por eso Julio Verne es un escritor realista, la ficción fue un pretexto para plantear bases de inventos que hoy forman parte de la normalidad en nuestro siglo. Los viajes espaciales son un hecho que ha tenido repercusiones favorables en la ciencia e investigación, sino pregúntenle a Elon Musk, el hombre que ha revolucionado el sector tecnológico con SpaceX, Neuralink ,PayPal y The Boring Company. Seguramente Musk ha leído las historias de Julio Verne.

Verne es el hombre que inspiró a Julio Cortázar. El escritor argentino lo nombró como a uno de sus maestros y referentes en la literatura. También inspiró a la periodista Nellie Bly, pionera en el periodismo de investigación, que dio la vuelta al mundo en 72 días, ocho días menos que los 80, que propone Verne en su famoso libro protagonizado por el mítico Phileas Fogg.

Verne fue realista. Considerado el padre de la ciencia ficción, el segundo escritor más traducido del mundo después de Agatha Christie, también debería ser llamado precursor del realismo, porque la realidad de nuestros días en el ámbito tecnológico, fue expuesta por Verne desde el siglo XIX, con su escritura y los inventos que plasmó en sus historias.

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