Generación de Murano

Generación de Murano

Por: Mary Carmen Saldivar Sillas

De Madrugada…

Hace un año (por fecha mañana, pero entonces fue jueves) los chicos llegaron a la escuela como todos los días, un poco dormidos todavía -si como en nuestro caso se trata de educación media superior- la entrada es pasadas las 7.00 am por lo que hay que salir de casa 6.45 am desayunados y con todos los pendientes resueltos; transcurrió la mañana más o menos igual que siempre y pasadas las 3.00 pm fui por él; se despidió de amigos y maestros seguramente muy feliz porque en esa particular ocasión se venían 5 días de fin de semana largo debido a algún evento de la propia institución el viernes, órgano colegiado le llaman y aunque para la preparatoria ya no es estrictamente un día de asueto al mes sino cada 3 o 4 meses, en esa ocasión así era y el día lunes 16 por ley en este país se paraliza todo para conmemorar a uno de sus máximos próceres, así que encantados con la idea de regresar hasta el martes 17 salieron más que contentos de clases…

Ha pasado un año completo y no han vuelto a la escuela, a los padres nos avisaron el viernes que deberían volver, como precaución por la pandemia, en 5 semanas, juntando las tres semanas que faltaban para las vacaciones de semana santa y pascuas, el retorno seria para el lunes 20 de abril… wow nos comenzó a entrar un poco de miedo a los papás estoy segura, porque si la escuela y en general el sistema educativo se animaba a tomar esas medidas a 3 meses de concluir el ciclo, la cosa estaba fea y esos tres en realidad se convertirían en poco más de dos meses de estudio nada más; pero ni hablar, cuidar lo más valioso que tenemos era lo de mayor importancia, así que los papás hicimos malabares para tenerlos en casa todo ese tiempo; para mí ciertamente no fue tan difícil ya que trabajo desde cualquier lugar con red de internet, así que únicamente cancelé por ese lapso mi clase de los martes que me lleva toda la mañana; nada grave, un descanso nos viene bien a todos ¿¿cierto??

Para los últimos días de ese marzo, Gabito ya estaba por directriz de su oficina también en trabajo desde casa; con la idea de que solo serían unas semanas como en el caso de los chavos y todo volvería a su constante; ahí sí tuvimos que hacer ajustes y mudanza de oficinas, él se quedó en la mía y yo me mudé al comedor -a un año debo confesar que la vista es mucho mejor desde esta perspectiva- total, seguramente era cuestión de poco más de un mes como con los chicos y no nos quisimos quedar ambos en mi oficina para no irnos a estorbar jaja mejor mantener ahora sí que cierto espacio propio; Diego anduvo buscando cuando para mayo retornaron de manera virtual a la escuela si compartir un espacio con papá o mamá; el gusto le duró unos días y para la segunda semana se instaló en su recámara… ¡¡¡ ahí ha permanecido todo el año ¡¡¡

Transcurrieron los días y para abril descanse a mi secretaria, entramos en pánico todos y solamente venía un día de la semana (con su sueldo completo desde luego y solo hago la aclaración porque hay miles de personas a las que, si se les disminuyó su salario e incluso muchos perdieron su empleo, lo cual es algo terrible para la economía -de ellos y en general de toda la población-)… yo iba por ella para que no anduviera en transporte público y el requisito era que se mantuviera con cubrebocas todo el tiempo que estuviera aquí y nosotros mismos lo traíamos puesto mientras ella estaba en casa y esto como medida de precaución nada más y alertados por cuanta noticia terrible se comenzó a escuchar y ver por todos lados…nos dividimos labores en casa que a veces a estirones y jalones, pero otras de la iniciativa de los tres, se cumplieron casi bien…

Diego la verdad es que aprovechó esas 5 semanas de super vacaciones y se dedicó a jugar en línea con sus amigos; ninguno llegó a pensar que no volverían a verse durante un año, a mí misma me parece increíble por momentos estar viviendo esta situación; ha sido un aprendizaje total para todos, desde como ir al super sólo un miembro de la familia con cubrebocas y toda la parafernalia del gel y la temperatura, hasta dejar de ir al cine, al gimnasio, a la clase de pintura, a comer a cualquier lado los fines de semana, dejar de pensar en vacaciones al menos aun durante todo este año y sobre todo dejar de ver familia y amigos; eso para mí ha sido lo peor de todo y lo entiendo, acepto que debemos tener cuidado todos y tomar precauciones; sabemos y hemos visto partir gente amada a causa de esta pesadilla, pero eso no lo hace más llevadero y si muy estresante y por momentos incluso hasta desesperado…

En un año he visto a mis tías y familia en la vecina ciudad de la fresa 4 veces y no ha vuelto a haber un abrazo desde entonces; a mis amigas las he visto solo una vez y a los compadres y los amigos de Oasis dos veces, igual sin abrazos ni nada parecido; no es que fuéramos taaaan socialitos francamente, pero lo normal podría decirse que era como el doble de eso; mi muchachote se iba a sus tardes del club de Toby a fresear cada dos o tres meses a alguna plaza; bien, pues todo eso ha quedado en un compás de espera y no sabemos cuándo pueda volver a suceder, si es que pasa porque supongo que no irá a ser igual al menos en mucho tiempo, aún si en algún momento contamos con vacuna y cierta protección y mediana tranquilidad, para sentirnos como era antes de hace un año iremos a necesitar una especie de guía psicológica; espero que alguien esté trabajando en ello amigos psicólogos, sociólogos y demás involucrados…

Esas primeras semanas, cuando pensábamos que serían solo unas vacaciones largas, como novedad hicimos una especie de gimnasio en el jardín y salíamos todas las tardes-noches a hacer ejercicio con la consabida dotación de fruta con chile para permanecer en la onda nutritiva; después de aquel mes de abril cuando primero nos dijeron que no volverían los chicos a la escuela hasta mayo y días antes mandaron aviso que hasta junio y luego ya solamente nos terminamos por adaptar a esta realidad hasta… ¡¡¡aún no sabemos hasta cuándo y hasta dónde!!!… cambiamos el gym del jardín por caminatas en la colonia con Coco, el más pequeño en casa, lo cual en realidad nos da mejores vistas y aire fresco, seguro que una de las cosas positivas de todo esto…pienso que hasta los moradores de tiempo completo de los hogares -entiéndase mascotas- ya han de estar un poco hartos también, al principio debe haber sido divertido porque les dedicamos más tiempo, a estas alturas seguro sienten que no pueden disfrutar de un rato de soledad para hacer nada sin que los estemos hostigando con arrumacos y cariñitos o corriéndolos de sus lugares de costumbre, peor tantito…

Y me parece que de tanto verlo, vivirlo y hasta padecerlo, hemos vuelto natural al miedo y no, el miedo es natural desde luego porque nos alerta ante cualquier riesgo, pero no podemos volverlo normalidad, esto que sigue ocurriendo no puede ser lo único que siga, por salud mental necesita terminar y bueno, lo más rápido posible es lo más deseado desde luego, pero al menos a mi entender sé que puede llevarnos al menos todo el resto del año, este año “de la esperanza” -no sé si alguien más lo llamó así- pero yo me referí al 2021 de esa forma en lo que compartí creo el 31 de diciembre…pues sí, será así pero seguro lo veré terminar -espero- aún sin un panorama claro de reactivar actividades, escuela, trabajo, vida…sé que me veo como en la desesperación total jeje no es tanto, pero si me cayó como cubetada de agua más que fría el darme cuenta que hace un año lo que parecía un día normal, se convirtió en el último así, al menos hasta hoy, desde entonces cambiamos convivencia, rutinas y desde luego salidas, atuendos, juegos y distractores; seguramente las plataformas de entretenimiento serán de los pocos negocios que resultaron beneficiados, ellos y los servicios de entrega de comida a domicilio y también es cierto que hasta nuestros horarios y tiempos de sueño se han modificado…

Despertamos una hora más tarde, ya no hay que correr de madrugada cuando ni las calles han puesto allá afuera, misma hora que nos quedamos por la noche viendo series o pelis o leyendo, que esto último pues siempre será positivo; nuestro adolescente convive más con nosotros, probablemente más a fuerza que de ganas, pero finalmente creo que ha madurado mucho y nosotros aprendimos a conocerlo más que nunca; convivimos y hasta jugamos mucho más que antes y esa es otra ganancia más que agradecida dentro del trastorno de todo lo demás, nos ha regalado muy agradables y más que atesorados momentos de convivencia…

Las primeras semanas de mayo fueron un caos escolarmente hablando, ni Diego, ni sus maestros, supongo que todos sus compañeros tampoco y desde luego nosotros mismos como padres estábamos preparados para esto de las clases en línea y reconozco infinitamente la enorme labor que han hecho las escuelas y los profesores -también ya se ha vuelto cosa de rutina esta modalidad virtual, supongo que de alguna forma eso es conveniente para todos, porque con pandemia o no, es cada vez más la tendencia a seguir- pero los primeros días fueron de desconcierto y hasta temor para los chicos el volverse autónomos (casi) sin contacto directo con maestros y con los papás ignorantes en cuanto a que debíamos hacer, hasta donde y como intervenir y supervisar sus “actividades” escolares…

Así transcurrió la segunda mitad de ese 2do semestre para mi Diego, para el 3ro y este 4to -en el caso de la prepa ya son semestres- la escuela, la costumbre, las habilidades que logramos, las plataformas educativas y me atrevo a decir, aunque parezca irónico, hasta el conocimiento y la interacción de maestros con alumnos han evolucionado mucho; mi reconocimiento total a las escuelas y sobre todo a los profesores; pero más que a nadie a los chicos, a los chavos que casi sin protestar nada aceptaron que la única modalidad que desde ese 12 de marzo de hace un año se podía hacer, era esta y así han seguido desde entonces, ocupando igual que sus maestros muchas más horas para la escuela, trabajos, investigaciones y etc., se han vuelto expertos más de lo que de por si lo eran en buscar información en internet; pero lo más grave de todo es que se han vuelto cada vez más solos, sin convivir prácticamente nada con sus semejantes, esa parte deseo con toda el alma pueda recuperarse y vuelvan a jugar al fútbol o al basquetbol o a ir a fresear a las plazas como debería ser la constante a los 15, 16, 17… ni siquiera puedo imaginar cómo lo han vivido los de preescolar y primaria y aquí sí, sus papás casi de tiempo completo volviendo a cursar estos grados con ellos…

Y es que metimos el trabajo y la escuela a la casa y no es nada fácil, ahora el ladrido del perrito puede molestar o interrumpir, al gato se le limitan las entradas a la habitación de su dueño y dónde están sus juguetes, hasta los ruidos propios de gas, leche o periódico de afuera parecen afectar nuestro nuevo modelo de trabajo, el repique del teléfono fijo y el timbre de una puerta, hasta el llanto de un bebé resulta ser inoportuno…francamente me parece que deberíamos obligarnos a ser más empáticos y tolerantes; fuimos nosotros los que alteramos su mundo y desde luego esto no es culpa de nadie, salvo del maldito bicho que vino a trastornar nuestras vidas, pero al menos deberíamos cuidarnos de que la casa siga con sus ruidos propios, con sus constantes y hasta eventuales visitantes; porque es lo único que se mantuvo estático, firme y fuerte y eso creo viene a ser el ancla que a todos nos ayude con lo que si cambio por completo…

Siempre estaré por tomar los retos y encarar estos con toda la actitud y también con la mirada más allá de las estrellas y en el montón de cosas que podremos hacer después con toda esta experiencia, pero con los pies bien firmes en la tierra (nuestra casa en este particular suceso sería como que esa tierra firme que nos otorga seguridad y protección) de ahí que me parece que lograr mantener nuestra guarida lo menos afectada posible dentro de todo lo raro que estamos viviendo, nos pueda representar una muy necesaria diferencia entre lograrlo o morir de un ataque de nervios en el intento; se oye muy dramático, pero creo engloba la idea a la perfección…

Antes de concluir les contaré una anécdota a título personal: Desde que esto comenzó supongo que todos hicimos por abastecernos de cubrebocas, de esos azules comunes y corrientes y nos servían para las pocas salidas o diligencias afuera, ya para el 2do mes comencé a ver modelos y colores divertidos, mucho más bonitos que los utilizados siempre por médicos y dentistas; yo resistí el comprar algunos durante los primeros meses, tal vez un tanto ingenua creí que si no me despegaba del “ya merito termina” en realidad pronto sería así, para fines de junio adquirí como una especie de regalo de cumpleaños de mí para mí (esa es otra por supuesto, dejamos de festejar cumpleaños, un pastelito y tal vez alguna comida especial únicamente por los que viven juntos en casa, adiós celebraciones con familia y amigos) total que “Antes muerta que sencilla” para que más que la verdad, me hice de tres muy lindos y combinables, uno negro, otro en tonos más cálidos y el tercero nada más porque me gustó jaja han resultado bastante lindos y también llevan a efecto la encomienda de lograr que a pesar de todo nos veamos bien y eso es como un aliciente en todo esto…

Desde luego no todos tuvimos la precaución de hacernos con algunos o de perdido quedarnos y usar los azules, pero no estoy yo en posición de juzgar ni si lo usan y como lo usan los demás o si salen o no a la calle, hay quienes necesitan salir por los motivos que sean punto; debemos tener cada quien la conciencia y la voluntad de hacerlo con las medidas pertinentes de seguridad que conocemos hasta el cansancio en beneficio finalmente de todos; esperando estemos aquí los que tengamos que estar cuando finalmente podamos sentirnos seguros en cuanto a pandemia se refiere…

Bien, empecé este post con la intención de hacer un reconocimiento a esa llamada por los estudiosos del tema “generación de cristal” en donde mi muchachote y los que tienen unos 7 u 8 años más y 3 o 4 hacía abajo están tan bien instalados, y me supongo que el mote se deba a su casi nula tolerancia a la frustración, a lo renuentes que son para hacer cualquier cosa que les represente un poquito de esfuerzo para conseguir sus gustos (en donde somos los padres los principales culpables, partamos de ahí) porque no quiera Dios que los pongamos a lavar coches o servir mesas unas horas algunos días por semana -derechos humanos nos anda hasta enjuiciando por maltrato infantil y a la adolescencia- ellos no han sabido en su gran mayoría de esos trabajos juveniles que todos los de mi generación alguna vez hicimos para tener dinerito para lo que fuera; bien, pues ellos no han hecho semejante cosa…

Y esa generación de cristal ha vivido lo que ninguna de las que estamos vivas imaginamos siquiera a su edad; y lo han hecho casi sin ningún reclamo y antes si con la intención y disposición a la mano en una computadora, por interesarse sobre el avance médico y tecnológico que nos va a sacar de aquí, han aceptado casi sin rechistar el permanecer detrás de una pantalla, no tomar siquiera de la mano al novio o noviecita, si ni siquiera las ven para acabar pronto; no ver ni salir con sus compas a fresear, no ir al cine y les ha tocado ser los que me atrevo a decir, más encerrados han vivido todo este año y puedo sí, aunque parezca chiste considerando su naturaleza de cristal, lo han hecho con estoicismo y carácter; con serenidad y confianza en lo que vendrá…

Bravo mi hermosa generación de Murano, son tan bellos como un diamante y a la vez tan fuertes como la más dura roca que soporta tempestades sin moverse o claudicar; tendrán esta experiencia en su caudal para en un futuro ya a la vuelta de la esquina, dirigir el mundo que les estamos dejando con templanza, fortaleza, sabiduría, tolerancia y bondad… ¡¡¡ Infinitamente orgullosa de ustedes y de lo que son capaces!!!

Solo por compartir a un año de haber cambiado nuestras vidas…

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