Un Quetzal Herido

Un Quetzal Herido

Por: Mary Carmen Saldivar Sillas

 

De Madrugada…

Les quiero contar un sueño, de esos que nos hacen despertar con una sonrisa, con un lindo recuerdo acariciando el alma y que parecen tan nítidos, que es justo pensar que estuvimos ahí en realidad, no sé de verdad si existan universos paralelos o desdoblamientos de la personalidad jaja no sé cómo llamarlo y seguro que quienes son incapaces de sentir y disfrutar con algo de fantasía en el mundo, me llamarán loca jajaja la verdad es que me tiene sin cuidado su opinión, creo que me da risa antes que nada su cuadratura y pena su amargura; porque es lindo en verdad poder acceder como en este caso a momentos idos en el tiempo, poder fabricar historias con personas, lugares y circunstancias que nos colmaron en algún momento, que formaron a quien hoy somos y que nos hace bien volver a ver, sentir y disfrutar de vez en cuando…

Si, quizás tenga una buena parte de petición de auxilio psicológico, hay momentos en que las situaciones mundiales que nos afectan a todos parecen estar ya haciendo una herida en la cabeza y en los sentidos; yo al menos estoy muy aburrida, cansada y muy como harta de lo mismo, me parece que los días transcurren todos sin ningún cambio, que no hago otra cosa más que hacer de comer… por supuesto no es así y escribo algo más y esto, que me da algo de salvación, me rescata y me abraza este mi espacio, pero a veces ambas -escribir un libro y algo por aquí- me cuestan mucho trabajo y eso es grave, me asusta mucho y lógicamente entro en un círculo del que me cuesta mucho poder salir porque el estado de ánimo no ayuda para nada a que la inspiración haga acto de presencia y bueno, tal vez ahí mis “deseos reprimimos y algún resto diurno” cómo mi profesor de psicoanálisis en la universidad solía referirse a los sueños, hacen aparición en mi subconsciente y se forma un sueño bello y mágico como el de ayer por la noche…

Me encontraba en la casa de La Florida allá en el estado de México, merito enfrente de las Torres de Satélite (como a 5 cuadras en verdad) en la casa de mis abuelos donde infinidad de momentos de mi infancia y adolescencia tuvieron lugar; no podría acabar de pensar en el millón de recuerdos que cada rincón de esa casa y su hermoso jardín traen a mi mente; la de noches que dormí ahí con mi prima contándome historias una y otra vez hasta que yo me quedaba dormida y las tardes en la terraza viendo pasar el mundo desde arriba, muchísimas navidades esperando a Santa o los años nuevos abriendo de par en par puertas y ventanas para que el año entrara libremente y se sintiera bienvenido; fue con mi tía Mary con la primera persona que salí a las 24.00 hrs del 31 de diciembre con una maleta en la mano para poder viajar mucho durante el año que estaba llegando… ¡¡¡tantas cosas!!!

Mi abuelo era un amante total de su jardín, en la parte de atrás vi sembrar y florecer un montón de duraznos, dos chayotes que alimentaban durante meses a toda la familia, mandarinas, nísperos y alguna otra hortaliza o fruta deliciosa, siempre con el “Duque” detrás de él pasaba horas abonando, podando y cosechando y desde luego la vista a la calle, es decir las dos hileras de tierra que flanqueaban por la entrada principal la terraza y estacionamiento de su auto y posteriormente el Opel de mi tía, siempre lucían los rosales amarillos, rojos, naranjas y blancos que eran su orgullo y una delicia a la vista ¿¿que si no había rosas rosas?? Seguramente sí, aunque ellas quedaban eclipsadas por increíble que parezca por su mayor orgullo, en el lugar de honor apenas saliendo por la puerta a mano derecha las espectaculares rosas de Castilla en tono mmmm mamey, carmesí, rosa fuerte muy cerca del fucsia, eran hermosas, ni un sólo día dejó de cuidarlas, hablarles, consentirlas; cantidades de fotos tomó mí papá en ese jardín a sobrinos, tías y mi mamá y yo por supuesto…

Bien, en mi delicioso sueño estábamos él y yo (Mi abuelo y yo) dentro de la casa, digamos que en la habitación que era como el cuarto de tv, el estudio lo llamaron siempre, entrando a la derecha medianamente cerrado con solo una esquina para entrar y su sala de madera con cojines esos si fucsia y la tv en una mesa pegada a la pared; nos encontrábamos contemplando los dos algo que sosteníamos con mucho cuidado en una cajita no mayor a una de zapatos a la que le habíamos hecho varios agujeros y teníamos un pajarito, estaba de alguna forma herido o lastimado porque yo sabía que lo habíamos rescatado y estaba resguardado para recuperarse, sentí entre mis manos la suavidad de sus plumas y su pequeño corazón; no estaba asustado y confiaba plenamente en nosotros; lo sé porque lo tuve junto a mi corazón en mis manos mientras él hacía los hoyos a la cajita que le permitirían respirar al pequeño Quetzal jajaja…

¿¿Pueden creer que se trataba de un Quetzal?? ¿¿Qué hacía una belleza de estas en Ciudad de México?? Es un misterio jaja pero se metió en mi sueño y fue maravilloso, sus plumas verdes y naranjas, su cabecita con un hermoso penacho rojo y las dos largas plumas de su cola en un verde intenso me dejaron fascinada, y me miraba, claro que lo hacía y se sentía tranquilo y a gusto; en mi sueño pensé hacer lo que fuera necesario para que se recuperara y de alguna manera estaba segura que así sería… Ver y compartir con Don José (Pepito, mi abuelo) ese momento fue maravilloso; realmente estuvo ahí y yo con él y la calma, serenidad, sosiego y seguridad que me dio fue un momento mágico sólo nuestro…

Eso fue ayer y ese sueño lo traje en la mente todo el día, estoy segura que alguna o muchas sonrisas me regaló durante el mismo y ahorita antes de las 4.00 am desperté pensando casi exactamente como tenía que contar esto… no sé, no sé si se trate solo de la confianza que un ser como el abuelo de uno pueda transmitir, no sé si saberme la más pequeña de sus nietos me haya hecho verlo siempre tan grande y fuerte, aunque dulce al mismo tiempo, con todo y que pocas veces mostraba ese rasgo de su carácter yo sabía que lo tenía ¿¿cómo si no su jardín dio tanta vida y belleza todos los años que vivieron en esa casa frente al río ?? (el único río que cruza Ciudad Satélite y divide Echegaray de La Florida estaba justo frente a la casa) … ¿¿cómo entonces es que el Duque -un fiel y hermoso Bóxer blanco- vivió casi 15 años a su lado?? Y después el Tony, aquel Coolie hermoso, bueno y mudo que mi prima llevo a casa y que también se dedicó a perseguirlo por todo su caminar entre la huerta a las rosas…

Si no hubiera sido también un tipo dulce y tierno no tendría yo esa parte de la colección de libros españoles de cuentos que encargó especialmente para nosotros y de la cual desde luego a mí me tocaron los tres primeros volúmenes que eran justo para los más peques jeje “Desde la cuna, Erase una vez y Las Hadas”… ¿¿ cómo si no hubiera yo sentido la certeza en mi sueño de que ese pajarito maravilloso y bello estaba a salvo con nosotros?? Porque seguramente y a pesar de todo el mundo ahora sí que “cuadrársele” era un hombre dulce conmigo y compartimos cómplices momentos hasta bien entrada yo en la universidad cuando lo visitaba de camino a la escuela con alguna de mis amigas…

Proyección, deseo reprimido, necesidad de confianza, un grito de auxilio no lo sé; tal vez todo junto o solo esa dulce compañía en un momento solo para mí ¡¡¡Gracias infinitas!!!… Quedará para siempre junto a algunos pocos otros sueños que han llegado en momentos trascendentales y marcado la diferencia en mi vida; estoy segura el de ayer quedará en ese lugar de tesoros intangibles que solo a quien nos pertenecen podemos disfrutar; pero que les comparto con muchísimo gusto…si pudieran ver ahora mi rostro ¡¡¡ verían una sonrisa!!!

¿¿ Mencioné que, a cada lado de la reja de la entrada a la casa, por el frente donde se metía el auto, había una enorme jacaranda?? Entre las dos se encargaban de regalarnos una linda alfombra de florecillas de color lila regadas por el suelo la mayor parte del tiempo, yo siempre las recuerdo y las siento bajo mis pies…

 

 

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