Un solo club…

Un solo club…

 

Autor: Omar Lavalle.

La afición de Barcelona lleva días viviendo la novela de terror que nunca imaginaron vivir. Como si se tratase de un cuento de Allan Poe o una novela de Lovecraft, Messi dejó el club que lo apoyó a crecer física (tratamiento hormonal) y deportivamente hablando.

Hablar de Messi como de un cualquiera no es posible. No es cualquier traspaso. Su figura se endiosó con el tiempo y a medida que sus goles complementaban el trabajo hecho por Iniesta y Xavi en mediocampo y la garra de Puyol en la defensa, su estatus como el mejor jugador del Barcelona y del mundo crecía en consonancia con la rivalidad versus Cristiano Ronaldo, también considerado el mejor del mundo.

Hombre de un solo club ya no existe. La historia de amor, del hombre que nace en la cantera y se retira con bombo y platillo en la misma institución, se ha difuminado por un futbol capitalista, publicitario y lleno de artificialidad.

Messi ganará 40 millones de euros netos al año. Si bien Messi es considerado por muchos aficionados, reporteros, cronistas, periodistas y conocedores del futbol como el mejor del mundo, habría que analizar si estas cifras no están desalineadas con la realidad económica y social de diversos estratos sociales, inclusive del propio futbol. Aunque sea el mejor del mundo, ¿lo que cobra corresponde a su edad y al contexto financiero en el que se encuentra el futbol?

Existe la posibilidad de dedicarse a una actividad sin que esta sea tu pasión. Carlos Vela ha manifestado que el futbol no le apasiona y que prefiere el basquetbol. ¿Messi pudo jugar por amor y pasión al Barcelona y al futbol? Considero que debió haber sido así. Desde luego las situaciones internas y todo lo que hay detrás de está salida son cuestiones propias del club y del jugador, pero Messi debió jugar un año gratis. Hacer cuentas (dinero le sobra), ponerse el traje de héroe y darle algo más que un título a su club. Le hubiera otorgado fidelidad, amor, respeto y eso la afición lo recordaría más que la última Champions que ganó en el año 2015 contra Juventus.

La presentación fue magnánima. Messi se veía feliz y seguramente con la idea clara de ganar la primer Champions para el club parisino. Y es que el PSG se armó como nunca. Sergio Ramos, el ex capitán del Real Madrid también arribó este verano. Hakimi, Wijnaldum y Donarumma, se unen a la lista. Si el PSG no gana la Champions este año, significará una burla para el futbol. Una burla debido a la cantidad de dinero, a la restructuración y los movimientos que realizó el club.

Martín Ainstein, reportero de ESPN, ha seguido de cerca las sensaciones que surgieron en la ciudad de Barcelona; aficionados llorando, esperando respuestas de Laporta, manifestando su descontento a través de las lágrimas, viendo el teléfono celular sin una idea concreta, solo esperando que el tiempo pase. La ciudad vitoreaba el nombre “Messi, Messi, Messi”. Mujeres, hombres, adolescentes, niños se aglutinaron para intentar por medio de la suplica y tristeza (como si fuera posible) que Messi “rectificara”.

Y si con Neymar se iluminó la Torre Eiffel, a Messi los parisinos se la regalarán.

Con los problemas económicos del Barcelona, la institución decidió cortar salarios. Era imposible pagarle a Messi, quien ya había rebajado 50% su sueldo. Los fichajes como:  Griezmann, Dembele y Coutinho, no resultaron y solo aumentaron los gastos salariales del equipo.

Con el fair play financiero y la búsqueda de estabilizar las finanzas de los equipos, el reto para el PSG será equilibrar y mantener  su situación económica, ya que esta regulación establece que los clubes no pueden gastar más de lo que ingresan (en términos contables se llama discrepancia).

La nómina a la que se debe exigir la Champions, tiene un nuevo referente. Neymar deberá tomar el segundo plano del protagonismo, inclusive el tercer plano por Kylian Mbbapé, que ahora estará rodeado de estrellas y líderes del futbol español (Messi y Ramos). Vaya escuela la que tendrá el francés.

Messi desde una perspectiva romántica, debió quedarse en Barcelona, dejar de cobrar un año y esperar que el club se reestructurara económicamente. Desde la postura fría, Messi se tuvo que ir debido a la rebaja salarial. Cualquiera de nosotros lo haría. Sin embargo, apelo al romanticismo de la vida, al sentimiento que debe haber hacía una institución que te formó y te dio absolutamente todo, que te dio la oportunidad de ser uno de los mejores del mundo.

Messi tiene la vida resulta de sus generaciones venideras. Tomar la postura del hombre de un solo club, dejando a un lado el aspecto económico, hubiera significado la cereza del pastel de una carrera prolífica y única.

Bonjour Messi…

 

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