Yo estoy segura que podemos hacerlo

Yo estoy segura que podemos hacerlo

Por: Mary Carmen Saldivar Sillas

De Madrugada…

¿¿ Qué procedería,  conmemorar o celebrar en el día de ayer…?? En principio estoy por aceptar que es un día en recuerdo de las obreras que murieron por pedir mejores condiciones de trabajo hace 100 años  (en números redondos)  y eso desde luego no se festeja,  se honra su memoria, su valor y sus vidas; pero también es imposible no recordar a todas las que a lo largo del último siglo pidieron por igualdad,  reconocimiento,  derecho al estudio,  al voto,  a vestir pantalones y a poder salir a la calle sin el permiso de nadie  -entiéndase padres, esposos, hermanos y cualquier figura masculina que de alguna forma controlara y decidiera por sus vidas- y que muchas de ellas se fueron sin ver los incipientes frutos de haberse atrevido a alzar su voz en nombre de todas las que aún no estábamos aquí; tristemente y con coraje y llenas de importancia también es un día en el que más que de costumbre recordamos a todas quienes ya no puedan alzar su voz y que murieron gritando sin que nadie las escuchara; sí,  a todo lo anterior sí, y por esa razón es un día conmemorativo en primera instancia…

Sin embargo,  sinceramente creo que también es un día para celebrar, sí; festejo que estamos aquí,  justo en este momento histórico que nos toca a cada una,  porque ya contamos con lo ganado por ellas para expresar todo aquello que maquine ese maravilloso engranaje que tenemos en la cabeza,  porque desde que la humanidad es tal, nosotras sabíamos que ahí estaba,  pero no siempre nuestros compañeros lo aceptaron así; y sobre todo hoy podemos expresar cualquier cosa que se le ocurra a nuestro cerebro,  permeado por el motor que dentro del pecho nos hace ver y hacer todo lo que nos propongamos desde el amor, la justicia,  la compasión,  la igualdad y el respeto, porque solo así podremos hablar de equidad,  que me parece viene a ser lo más importante…

Así que sí, ayer y hoy celebro por el día, por la vida, por el ser que cada uno de nosotros  -mujeres y hombres-  somos en compañía y por el mismo fin; por poder ejercer nuestro papel en esta vida como formadoras y educadoras de los hombres que deberán respetar a las mujeres sin tener que opacarse ellos mismos, en su compañía, la de esos hombres buenos e inteligentes que estoy segura todas tenemos alrededor; por no olvidar que somos un equipo y un complemento y que esta lucha siempre ha estado acompañada por algún valiente que repudia la violencia tanto como nosotras, en la figura de un padre, un amigo,  un maestro; no podemos olvidarnos que somos las madres, hermanas, esposas,  amigas y compañeras de las y los que habrán de continuarla en donde nosotros nos quedemos…

Ojalá estemos aprovechando que hoy influimos en decisiones de la vida cotidiana siempre, esa que parece volvernos locas desde el amanecer hasta que le damos las buenas noches a la luna cuando ya está bien alta en el cielo; y también en el particular empeño de cada una en campos de gran trascendencia para la humanidad, en la ciencia, la medicina, la filosofía, el arte y la educación; nos toca aprovechar que hoy ya podemos y debemos sacar lo mejor que tenemos para forjar un futuro soñado por todos quienes lo buscaron y sembraron mucho de lo que estamos cosechando; con pasos firmes, tal vez pequeños,  pero de gran importancia; si tienen consigo a sus abuelas, pregunten por lo que a ellas les tocó,  les aseguro que se van a sorprender de hasta donde nos trajeron esas hoy dulces ancianas… 

No puedo dejar de reflexionar en que nosotras somos fuertes, mucho; pero también tiernas, nos hicimos valientes y somos apoyo y sostén, tenemos arrojo, pero al mismo tiempo nos gusta sentirnos amadas, por nuestros compañeros,  pero sobre todo por nosotras mismas; quisiera pedir que comprendamos y aceptemos que la vida es eso, un complemento, como el sol y la luna, el día y la noche, la luz y la sombra y que en todos los seres humanos esa dualidad está presente y nos hace perfectamente imperfectos; lo que viene a ser lo mejor paradójicamente,  porque nos permite trabajar cada día en pos de ir por el sendero luminoso,  pero aprender de los días y las decisiones obscuras que inevitablemente en algún momento hemos y habremos de tomar y de los cuales obtendremos las lecciones más valiosas y la determinación por buscar entonces opciones y oportunidades para hacerlo mejor a cada paso…

Valoremos  nuestro ser y  caminemos juntos y en paz, con dignidad y sin violencia unas y otros por el mismo sendero; es mucho más rico y simplemente completo si lo hacemos con respeto, voluntad y justicia; pero sobre todo con amor, compañerismo y los ojos puestos en un mismo fin común,  que ha de ser creo el mundo que queremos para disfrutar los años que nos queden por aquí y aquel que dejaremos en las manos de las mujeres y los hombres del mañana; no perdamos de vista nunca que es una obligación moral con todas y todos los que caminaron antes por aquí,  entregárselos mejor de cómo lo recibimos; el compromiso se ve muy grande y la responsabilidad enorme, pero, hoy tenemos mucho mejores herramientas y las lecciones aprendidas por muchas y muchos antes que nosotros, ojalá podamos hacer que todo el dolor, las exigencias,  los gritos y las lágrimas hayan valido la pena… 

¡¡¡Yo estoy segura que podemos hacerlo !!!

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