Claves de la elección a jueces, ministros y magistrados (Parte 1)

Claves de la elección a jueces, ministros y magistrados (Parte 1)

Nota: Ángel Enrique Dupuy , Consultor político y de expresión oral , Colaborador del Diario Circulo Poblano

El día 1ro de junio elegiremos a las personas que velarán por la justicia en nuestro país. Desde ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación hasta jueces de distrito locales y federales que defienden los derechos innatos de una persona al nacer, bajo un contrato social con la República, en el territorio mexicano.

Sin embargo, la mayoría de las personas que están en la lista nominal de electores del Instituto Nacional Electoral (INE) y que tienen la posibilidad de votar en estas elecciones desconocen, si quiera, que existan candidatos en sus distritos para el poder judicial. Veamos un poco el panorama nacional. Los candidatos a la Suprema Corte de Justicia que reconocemos son vía las redes sociales, los medios de comunicación o las amistades en común. Observamos que las actuales tres ministras Lenia Batres, Loretta Ortiz y Yazmín Esquivel están en el ojo del huracán por el hecho de que son figuras públicas al momento de sus candidaturas y que los medios publican varias notas sobre ellas.

En la otra cara de la moneda están los demás candidatos, vistos en redes sociales por ser mejor parecidos que los chicharrones preparados, por haber sido parte de las administraciones de gobiernos anteriores o por haber sido asesores de ministros que están por retirarse.

¿En realidad ello significa conocer a los candidatos? Veamos más allá del poder más reconocido, los juzgadores de distrito son el primer acercamiento a la ciudadanía para tramitar un amparo indirecto ante una eventual situación en donde la persona necesitara el apoyo del poder judicial para velar por sus intereses. Por ejemplo, si en una institución de salud no le dan los medicamentos necesarios a un paciente porque “no están en la farmacia”, los interesados en que el paciente se recupere pueden tramitar un amparo indirecto con un juez de distrito para que el sistema de salud consiga los medicamentos y se los administre al mismo.

Por consiguiente, los jueces de distrito son una figura muy importante en el sistema judicial pero la gente desconoce si quiera su labor o en donde encontrarlos. Dicho esto, es tiempo de enfocarse en las campañas.

60 días de campaña, 60 días para que la persona candidata recorra su distrito. ¿Qué les puede prometer a los votantes? ¿Qué pueden hacer? De hecho, estas dos preguntas siguen siendo muy ambiguas en el ámbito territorial. No son políticos, pero tienen que actuar como políticos sin colores portando únicamente un número distintivo.

Pongamos un ejemplo, el candidato 13 de una boleta de color amarillo tiene que recorrer los municipios de sol a sol y en 60 días tiene que decirle a la gente por qué él tiene las habilidades de ser su juez de distrito. Se encuentra con barreras naturales y no de maleza, sino de tener que explicar paso por paso cuál es su trabajo, de qué se trata y en qué puede ayudarlos. La gente busca gestiones como si se las estuviera pidiendo a un político, pero las tiene que reevaluar y re direccionar a las formas de asesoría que se dan en la defensoría pública. ¿Se entendió de qué se trata el juego?

Diríamos los politólogos que se trata de buscar un equilibrio de Nash para que nadie tenga incentivos de buscar otros candidatos e intereses pero, para encontrar un óptimo de Pareto, los ciudadanos sí tienen que sacrificar las formas a las cuales venían acostumbrados para poder votar y dar el visto bueno a sus nuevos juzgadores.

¿Qué más podemos esperar de las elecciones? Aunque no lo creamos, esta historia apenas comienza.

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